¿El fin del “Súper Peso”? La inflación más alta en 15 meses y el desplome de la economía encienden las alarmas en México
Pese a una leve tregua por los rumores de paz en Medio Oriente, el peso mexicano enfrenta una "tormenta perfecta": precios de alimentos por las nubes, una industria en caída libre y la asfixiante presión arancelaria de Donald Trump.

El espejismo del "Súper Peso" parece desvanecerse. Aunque el mercado global dio un respiro este miércoles tras las señales de distensión entre Estados Unidos e Irán, los cimientos de la economía mexicana muestran grietas profundas. La combinación de una inflación descontrolada y un crecimiento negativo ha puesto sobre la mesa una palabra que aterra a los inversores: estagflación.
Este miércoles, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) sacudió al mercado con un dato demoledor: la inflación en la primera quincena de marzo saltó al 4.63% interanual. Es la cifra más alta registrada en los últimos 15 meses, pulverizando el pronóstico de los analistas que esperaban un 4.3%.
El drama se vive en las mesas de las familias mexicanas. El precio de frutas y verduras se disparó un 8.34%. El jitomate, un básico de la dieta nacional, ya supera los 50 pesos por kilo. Según la Comisión Nacional Agropecuaria (CNA), este fenómeno es un "efecto bumerán" provocado por los aranceles del 17% que la administración Trump impuso al producto mexicano, forzando a los productores a reducir cultivos ante la falta de rentabilidad.
Mientras los precios suben, la actividad económica se hunde. El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) de enero registró una caída del 0.9% respecto al mes anterior, su peor retroceso desde finales de 2024.
Con el sector agrícola retrocediendo un 3.7% y la industria secundaria un 1.1%, los expertos advierten que México ha entrado en una fase de estagflación incipiente. La economía no solo no crece, sino que se contrae bajo el peso de los costos crecientes.

En las pizarras de TradingView, el tipo de cambio USD/MXN mostró una jornada de alta tensión, cerrando en 17.7693 pesos. Aunque el alivio en los precios del petróleo (rondando los 90 dólares por barril) favoreció brevemente al peso, la fortaleza del dólar global —impulsado por un índice DXY que superó los 99 puntos— limitó cualquier intento de recuperación robusta.
La incertidumbre es total. Con Trump amenazando con aranceles masivos a los autos y el acero chino que transita por México, las apuestas en el mercado sugieren que el Banco de México (Banxico) no tendrá más remedio que mantener las tasas de interés sin cambios en su reunión de mañana para evitar una fuga de capitales.

La volatilidad también golpeó la paridad con el Won surcoreano, situándose en 84.5396 MXN/KRW. Las empresas coreanas asentadas en territorio mexicano y la comunidad residente siguen con lupa cada movimiento del tipo de cambio, temiendo un impacto mayor en sus costos operativos.
Ante el nerviosismo empresarial, la presidenta Claudia Sheinbaum intentó calmar las aguas desde Monterrey. "Negociaremos con firmeza ante la incertidumbre comercial con EE. UU.", aseguró ante líderes industriales, prometiendo defender los sectores del acero y automotriz frente a las presiones de Washington.
Aunque bancos como Barclays mantienen una visión optimista de 17.25 pesos para fin de año, el futuro del peso ya no depende solo de las gráficas, sino de la geopolítica y de cuánto más pueda aguantar el bolsillo de los mexicanos.