El peso mexicano bajo presión: Incertidumbre global y decisiones de la Fed sacuden el tipo de cambio

En una jornada marcada por la cautela y el nerviosismo en los mercados internacionales, el peso mexicano ha experimentado una notable volatilidad este miércoles 18 de marzo. La combinación de una postura firme por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y las crecientes tensiones geopolíticas en Medio Oriente han configurado un escenario complejo para la moneda azteca, que hoy retrocedió frente al dólar y mostró movimientos erráticos en su paridad con otras divisas internacionales, incluyendo el won coreano.
De acuerdo con información de El Economista, el peso mexicano cerró la sesión con una depreciación del 0.92%, situándose en 17.8265 unidades por dólar. Este descenso, que representó una pérdida de aproximadamente 16.20 centavos respecto a la jornada previa, se acentuó tras el anuncio de política monetaria de la Fed. Si bien el organismo mantuvo las tasas de interés sin cambios (en un rango de 3.50%-3.75%), el mensaje de su presidente, Jerome Powell, sugiriendo que solo se vislumbra un recorte de tasas para lo que resta de 2026, fortaleció al dólar a nivel global.

Imágenes de monitoreo financiero en tiempo real (TradingView) muestran que el tipo de cambio USD/MXN alcanzó picos de hasta 17.8400 durante la tarde, reflejando una presión constante. Paralelamente, en el mercado de divisas cruzadas, la relación entre el peso y la moneda de Corea del Sur se situó en 84.1262 wones por peso, registrando una caída del 0.48%. Esta fluctuación es de particular interés para la comunidad empresarial coreana, que mantiene una fuerte presencia manufacturera en territorio mexicano.

El panorama inflacionario también arroja sombras sobre la recuperación económica. Según un análisis de Moody’s Analytics citado por el portal EL CEO, la inflación en México podría escalar hasta el 4.5% si los precios del petróleo continúan al alza debido al conflicto entre Estados Unidos e Irán. La calificadora advirtió que el encarecimiento de los energéticos y de servicios como el entretenimiento y la vivienda está creando un entorno de "inflación persistente", lo que podría retrasar el cumplimiento del objetivo del 3% del Banco de México hasta el año 2027.
Expertos consultados por El Economista, como Juan Carlos Cruz Tapia de México Financiero, señalaron que el mercado reaccionó con preocupación a las noticias provenientes de Irán, donde se identificaron instalaciones energéticas como posibles objetivos militares. Este factor, sumado a un dato de precios al productor en EE. UU. mayor al esperado (0.7% frente al 0.3% proyectado), ha generado un refugio de los inversionistas en el dólar, castigando a las monedas emergentes.
Para la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, el reto se intensifica. Moody’s destaca que, si bien el gasto público ha crecido moderadamente, el incremento en los programas sociales (casi un 7%) mantiene una presión estructural en el consumo que, sumada a los choques externos, eleva el riesgo de una "estanflación": un fenómeno donde los precios suben mientras el crecimiento económico se estanca.
En conclusión, el "superpeso" que dominó los titulares el año pasado parece estar enfrentando su prueba más dura. Los residentes y empresarios que operan entre México, Estados Unidos y Corea del Sur deberán vigilar de cerca no solo los anuncios de Banxico, sino también la evolución del termómetro geopolítico en el Estrecho de Ormuz, que hoy parece dictar el ritmo de los bolsillos en México.
Miguel Sim