
El peso mexicano dio un golpe sobre la mesa este lunes. Tras una jornada de extrema volatilidad marcada por los tambores de guerra en Medio Oriente, la divisa nacional logró una recuperación envidiable frente al dólar estadounidense, impulsada por un inesperado giro diplomático desde la Casa Blanca y datos económicos locales que sorprendieron a los analistas.

La madrugada de este 23 de marzo fue de terror para los inversionistas. El temor a un cierre total del Estrecho de Ormuz llevó al peso a tocar un mínimo de tres meses, alcanzando los 18.08 unidades por dólar. Sin embargo, el panorama cambió radicalmente tras un post de Trump en Truth Social, donde confirmó un alto al fuego condicionado al éxito de las negociaciones en curso.
Esta noticia no solo hundió el precio del petróleo Brent (que cayó de 112 a 96 dólares en minutos), sino que le quitó presión a la inflación global, permitiendo que activos de riesgo como el peso mexicano recuperaran el terreno perdido.

No solo el dólar sufrió ante la moneda azteca. El cruce entre el peso y el won surcoreano (MXN/KRW) también reflejó la fortaleza mexicana, situándose en 83.5598 wones, una caída del 0.61% en el tipo de cambio (fortalecimiento del peso).
A nivel local, la resiliencia de la economía mexicana —confirmada por el dato de ventas minoristas— refuerza la postura restrictiva de Banxico. Con una inflación que aún coquetea con el 4.02%, se espera que el Banco Central mantenga la tasa de interés en niveles elevados en su reunión de este jueves 26 de marzo, lo que sigue haciendo del "Carry Trade" con el peso una opción atractiva.
Aunque el mercado celebra hoy, los expertos advierten que la tregua es de apenas 120 horas. "El mercado ha descontado un escenario optimista, pero la volatilidad seguirá siendo la norma mientras la situación en Ormuz no sea definitiva", señalan reportes de TradingView.
Por ahora, los mexicanos pueden respirar: el dólar vuelve a las 17 unidades y la economía interna da señales de que, pese a las tasas altas, el consumo no se detiene.