Alerta por estancamiento económico en México: el peso tropieza ante el dólar por el fantasma de la estanflación
Al cierre de los mercados este 22 de mayo

El peso mexicano cerró la jornada de este viernes con una leve contracción, atrapado en un fuego cruzado entre la postura restrictiva de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos y las negociaciones geopolíticas en Medio Oriente. A pesar de la presión por el deterioro de los indicadores internos y el reciente recorte de la calificación soberana por parte de Moody's, la moneda azteca logró mitigar las pérdidas en el balance semanal, mientras que consolidó su hegemonía frente al won surcoreano.
La sesión cambiaria de este 22 de mayo fue una auténtica montaña rusa para el par USD/MXN. En las primeras horas de operación, el peso mostró un breve respiro e incluso llegó a presionar a la baja al billete verde, impulsado por la expectativa de un inminente acuerdo de paz provisional entre Washington y Teherán bajo la mediación de Pakistán, lo que prometía alentar la confianza de los inversores al garantizar el tránsito en el estrecho de Ormuz.
Sin embargo, el optimismo se evaporó de golpe en el mercado de divisas tras las declaraciones de Christopher Waller, gobernador de la Fed. El funcionario abogó públicamente por eliminar el sesgo acomodaticio (easing bias) de la política monetaria estadounidense, advirtiendo que un incremento de tasas es hoy tan probable como un recorte.

Este balde de agua fría reactivó la demanda de dólares como activo de refugio, provocando que el cruce USD/MXN rebotara con fuerza desde sus mínimos de la sesión hasta tocar los 17.3225 pesos por unidad, consolidando una depreciación diaria del 0.14% para la moneda mexicana. Al mismo tiempo, el Índice Dólar (DXY) escaló hacia los 99.30 puntos, tocando máximos de seis semanas y secando la liquidez de los mercados emergentes.
"La incertidumbre sobre el desenlace del conflicto en Medio Oriente y la cautela ante una política monetaria restrictiva y prolongada en EE.UU. siguieron apuntalando al billete verde, ejerciendo una presión a la baja inevitable para el peso", analizó Gabriela Siller, directora de análisis económico de Banco Base.
El verdadero peligro para la moneda mexicana, no obstante, no proviene únicamente de la volatilidad del dólar, sino del alarmante deterioro de su fuerza fundamental interna. Esta semana, una avalancha de indicadores macroeconómicos confirmó que la actividad productiva del país ha entrado en una fase de parálisis severa que los analistas ya catalogan como la antesala de la estanflación.
A través de su cuenta de X (antes Twitter), Gabriela Siller lanzó un contundente diagnóstico: "Los indicadores publicados en México esta semana muestran que la economía sigue estancada". Los datos clave que encendieron las alertas en los tableros de inversión son los siguientes:
A este sombrío panorama se sumó el recorte aplicado por Moody’s Ratings, que rebajó la calificación de la deuda soberana de México de Baa2 a Baa3, dejándola en el último peldaño dentro del grado de inversión. Con una inflación en la primera quincena de mayo situada en el 4.11% —por encima de la meta de Banxico— y la actividad económica en picada, el fantasma de la estanflación se vuelve cada vez más real. Si bien el peso cerró la semana con una ganancia marginal acumulada del 0.13% frente al dólar, los expertos advierten que se trata de un soporte sumamente frágil e insostenible a mediano plazo.
En el plano cambiario global, la aversión al riesgo provocada por el repunte de las expectativas inflacionarias en EE.UU. (3.9% a largo plazo según la Universidad de Michigan) golpeó con mucha más fuerza a las monedas asiáticas que a las latinoamericanas. El won surcoreano sufrió un duro revés, desplomándose un 0.60% frente al dólar en una sola jornada debido a su alta sensibilidad a los flujos globales.

Esta asimetría amplió significativamente la ventaja de la divisa mexicana en el cruce directo. De acuerdo con los gráficos de TradingView, el tipo de cambio MXN/KRW se disparó un 0.75% en las últimas horas de la sesión, consolidándose en las 87.7042 unidades por peso.
A las puertas de una nueva era en la Fed bajo el mando del reformista Kevin Warsh, los estrategas de Wall Street coinciden en que la calma aparente del peso frente a otras divisas es la antesala de la tormenta. El mercado interno está dañado y, si la actividad económica sigue cediendo, la capacidad de Banxico para defender el tipo de cambio mediante tasas restrictivas se agotará de manera inminente, abriendo la puerta a una depreciación acelerada del par USD/MXN.
Miguel Sim en KMNEWS